Siempre he pensado que extraño fenómeno hace que unas veces contestemos a algunos mensajes sí y a otros no o, si entramos en un chat, aceptamos o pedimos hablar con alguien. Así fue como la conocí, o mejor dicho, cómo ella me conoció a mí, y en la charla que tuvimos le conté que tenía un blog por si le apetecía leerlo. Esa tarde, ella tenía que trabajar hasta más tarde, y por lo que luego me dijo le apetecía bastante poco, así que en un momento de descanso, se puso a leerme y fue cuando descubrió una de sus fantasías sexuales: “echar un polvo en una ducha”. Me escribió entonces y me hizo algún comentario añadiendo o postergando alguno de los momentos de mi fantasía o relatando cómo veía la suya.
Le gustó mi fantasía por lo que sintió al leerla, el cariño, la serenidad, las ganas de hacer gozar a otra persona, pero a la vez mostrar el deseo sin freno y las ganas de gozar yo mismo. Le encantan las personas que son capaces de plasmar en un papel y de manera tan explícita, sin llegar a ser soez, un encuentro sexual entre un hombre y una mujer, con los sentimientos que se generan, aunque sean dos desconocidos.
Coincidimos alguna vez y nos enviamos algún que otro correo, hasta que decidimos quedar un día. Sinceramente, en mi mente no entraba que en ese encuentro hubiera sexo entre nosotros. Por las charlas que habíamos tenido ella sabía que, aunque no lo parezca, soy una persona tímida y que había que dejarme mi espacio y darme mi tiempo, pero intuí que le apetecía tontear conmigo, e intentar seducirme pero sin forzar la situación.

No pensaba en ese momento en nada más. Por su cabeza se pasó como se sentiría ella si le hubiera ocurrido lo mismo. Le dije que sí, así que cogimos su coche y nos fuimos. Cuando llegamos a mi casa, ella tenía la intención de no subir, pero comenté: “anda, sube por favor, que sabiendo que estás aquí esperando voy a ir con prisas y seguro que me pasa algo más, que hoy no es mi día”. No le gusta mucho ir a casa de nadie y menos que conoce a través de la red, piensa que es invadir su intimidad, pero si yo se lo estaba pidiendo reflexionó, ¿por qué no?.
Subimos a mi casa y me dijo que si me importaba antes de entrar en el baño que la dejara pasar primero. Entró y sus ojos se fueron directamente a la ducha. Era como la que había leído en mi fantasía y claro, su imaginación empezó a fantasear. Se fue al comedor, mientras yo iba a mi habitación a coger lo que necesitaba. El baño estaba muy cerca de donde se encontraba y empezó a oír la ducha y ese sonido hizo que se revolucionara del todo. Pensó, ¿por qué no? No tengo nada que perder, sólo que ganar. Si me dice que no, pues no pasa nada y si es que sí, pues eso que nos vamos a llevar para el cuerpo. Se desnudó y entró en el baño. Vio el contorno de mi figura a través de la mampara y el sonido del agua que seguía cayendo. Respiró hondo, se acercó a la ducha y la abrió.
Se le quedó grabada mi cara de susto y de sorpresa a la vez. La miré a los ojos como preguntando qué es lo que estaba sucediendo, pero enseguida mi mirada fue bajando por su cuerpo y esa cara de miedo y sorpresa se tornó en una media sonrisa tímida, y mis ojos empezaron a tener un brillo especial. Estuvimos, no sabría decir el tiempo, mirándonos, sin hablarnos, aunque nuestros cuerpos lo estaban haciendo por nosotros. Alargué mi mano para que entrara conmigo y cerré la mampara.
Siempre es un placer disfrutar de una ducha de agua tibia. Si además la ducha está compartida con la mejor compañía, miel sobre hojuelas. Disfrutar del agua en ese espacio con un cuerpo deseado..., sentir las salpicaduras del agua de un cuerpo a otro..., rozarnos tímidamente y cogernos por las manos, mientras nuestros ojos se buscan y nuestros labios se encuentran curiosos, mientras el agua cae por nuestros rostros.

Comencé a besar su cuello, sus hombros, su espalda, dejando que la punta de mi lengua se arrastrara por su anatomía, hasta llegar a la redondez de sus nalgas, mientras las yemas de mis dedos apenas rozaban su piel, deslizándose, a lo largo de sus piernas, hasta llegar a sus tobillos. Subí lentamente acariciando con mis labios su costado, desde su cadera, hasta que mi rostro rozó el lateral de su pecho, hasta llegar a su axila. Busqué su cuello con mi boca, mordisqueándolo cariñosamente, recorriéndolo en su totalidad, desde su garganta hasta su nuca, retirando cuidadosamente el cabello para darle unos dulces mordisquitos, volviendo hasta encontrarme con el lóbulo de su orejita y, con mis labios y mi lengua jugueteando con ella, hasta llegar a su escote, sus pechos, buscando de nuevo sus tostados pezones. Posé sobre un pezón mi boca, disfrutando de la suavidad de su piel, y comencé a hacer circulitos sobre él con la punta de mi lengua, recorriendo su areola, sintiendo como se tornaba rugosa y como su pezón se desperezaba. Lo abracé entre mis labios, succionándolo muy delicadamente, mientras sentía en mi cuerpo como la sangre irrigaba mi sexo.


En el último viaje a su clítoris, apoyé mi lengua sobre él, haciéndola vibrar unos segundos y, presionando suavemente pero con firmeza, la tensé y deslicé entre sus labios vaginales. Se abrían a mi paso sin ninguna dificultad, dejándome saborear sus flujos, templando mi boca con el calor que irradiaba, hasta llegar a su ano. Lo acaricié de nuevo, sujetando sus nalgas con mis manos y, dejando mi lengua frente a él, lo presioné hasta penetrarlo un poquito, al tiempo que un gemido ahogado salía de su garganta.
Proseguí recorriendo su vulva hasta su clítoris, que esta vez asomaba curioso en busca de placer. Lo besé y succioné, recorriéndolo y lo masajeándolo con mi lengua y mis labios... sintiendo como se endurecía por la excitación.
Subí con mi boca por su cuerpo, levantándome poco a poco, buscando apoyo en sus caderas, hasta que nuestros labios se unieron. Sentí como mi pene rozaba su cuerpo en mi incorporación, resbalando entre sus muslos hasta topetear con su vulva. Moví mis caderas mientras frotaba mi glande contra su sexo abierto, estimulando su clítoris y su vulva, hasta que ella pasó su brazo entre nosotros y me cogió el miembro. Comenzó a frotarlo y deslizarlo por su sexo y, en un hábil movimiento, lo encaró hacia su gruta de placer.

Pasó de nuevo un brazo entre nuestros cuerpos y comenzó a masturbase a la vez que agitaba sus caderas en movimientos indescriptibles que hacían que perdiera la noción del tiempo.
Mis labios buscaron sus pechos, ávidos del calor de sus pezones, completamente marcados. Sus uñas se clavaron en mi cuello mientras mis manos aprovechaban la proximidad de su ano para acariciarlo con la yema de mi dedo índice, recogiendo los flujos que resbalaban por su perineo, hasta penetrarlo con un tercio de mi dedo.
Creo que ese fue el detonante, y sus embestidas aumentaron en ritmo e intensidad, mientras nuestros gemidos se mezclaban con el ruido del agua de la ducha. “No aguanto más”, le dije, mientras sus flujos mezclados con el agua resbalaban por mis testículos. “Me voy a correr”, me dijo ella y se lo rogué: “vamos amor, córrete ya, quiero sentir tu coñito correrse conmigo dentro”, momento en que se agitó, cabalgándome como una amazona hace con su mejor potro, soltando un gemido que hizo que mi pene comenzara a soltar sus chorros de leche en su interior.

Aguantamos hasta sentir que mi pene resbalaba hacia el exterior, momento en que bajó sus piernas haciendo pie en el suelo de la ducha. Nos abrazamos de nuevo, esperando que nuestros corazones recuperarán el ritmo normal.
Ahora sí, tocaba ducharse con gel, para seguir con la tarde que habíamos comenzado, tomando algo en una terraza, una bonita tarde de primavera y, en el fondo, agradeciendo a esa camarera que derramara las bebidas sobre mí.
Exquisita manera de dar importacia a los detalles de ese viaje al climax
ResponderEliminarGracias Cata Pérez. Viaje excitante e inolvidable.
Eliminar😮 que bien contada y explicada, esta historia, que hace sentirla muy real
ResponderEliminarEse es el objetivo, sentirlo realmente. Gracias Isabel.
EliminarFascinante, excitante y exquisito amor
ResponderEliminarUn gusto saber que te ha gustado Ana. Espero que las siguientes publicaciones también te gusten.
EliminarQué maravilla!
ResponderEliminarHola, morenaza
Feliz Año Nuevo, preciosa
Un saludazo Lou G de Gocce di Essenza BLOG
Muchas gracias Lou.
EliminarAño nuevo, ducha nueva... tendré que pensar en probar algo así...😜. Bienvenido a nuestros nuevos aromas. Chapeaux! 😊
ResponderEliminarNo hace falta que te descubras Isa, con saber que te ha gustado me doy por satisfecho. Gracias.
Eliminar¡Holaaa! Me ha encantado el relato, es precioso *-*
ResponderEliminarEspero poder leerte más relatos como este porque me quedo por aquí jejejjeje
Un beso y nos leemos <33
Te dejo mi blog por si quieres pasarte http://deliriumnervosa.blogspot.com.es
Un placer también para mí y, por supuesto, te hago una visita ahora mismo.
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